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Ansiedad Social

Es normal experimentar cierta ansiedad al interactuar con otras personas ocasionalmente. Sin embargo, si esta ansiedad es más intensa que la timidez común e interfiere con tu rutina diaria, es posible que estés experimentando fobia social, un trastorno de ansiedad bastante frecuente. Afortunadamente existen terapias efectivas para esta problemática.
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¿Qué es la ansiedad social?

¿Alguna vez te sientes ansios@ en presencia de otras personas o ante la posibilidad de ser el centro de atención? 

¿Te preocupa que otros puedan notar algo en ti, o en tu manera de actuar, y te juzguen por ello?

A este conjunto de temores en situaciones sociales se le conoce como ansiedad social. Algunos de los síntomas más comunes del trastorno de ansiedad social abarcan:

  • Ansiedad desproporcionada en comparación con el peligro real de la situación.
  • Temor a comportarse de una manera que resulte en un juicio negativo.
  • Preocupación constante por lo que los demás piensan de uno.
  • En situaciones sociales, tener la atención centrada en el comportamiento de un@ mism@y en cómo se nos percibe.
  • Evitar situaciones sociales o soportarlas con gran dificultad.

La historia de Naia

Desde su adolescencia, Naia había sentido el peso de la ansiedad en cada aspecto de su vida social y profesional.

En el colegio, había sido la estudiante que siempre evitaba levantar la mano, aunque conociera la respuesta, y la universidad no había sido diferente. Las presentaciones orales y los trabajos en grupo se convertían en situaciones muy difíciles para ella. Cuando quedaba con su círculo de confianza, si se sumaba mucha gente nueva se sentía incómoda y no llegaba a disfrutar de la situación social. Evitaba hablar con gente desconocida y hablar por teléfono se le hacía cuesta arriba, quedándose a menudo bloqueada y sintiéndose «un bicho raro».

Ese patrón de evitación había definido su vida desde entonces. Frecuentemente le venían a la mente situaciones pasadas de ansiedad social que le daban vergüenza y que le hacían sentir rechazo hacia ella misma. Ahora con 23 años, se enfrenta a una nueva etapa de encontrar un empleo, algo del cual no se ve capaz y que le ha llevado a buscar ayuda profesional.

¿Qué causa la ansiedad social?

No hay una causa única para la ansiedad social. 

Algunos factores pueden aumentar la probabilidad de experimentarla, por ejemplo:

  • La personalidad.
  • Cómo te han tratado otras personas.
  • Tus creencias y suposiciones sobre ti mism@, cómo te ven los demás y cómo crees que debes comportarte en público.
  • Tener una apariencia o condición que atraiga la atención.

Determinados estudios sugieren que podrían existir genes que te hacen propenso a desarrollar problemas emocionales en general, pero no específicamente a desarrollar ansiedad social.

Situaciones que pueden desencadenar ansiedad social

Algunas de las situaciones más comunes que resultan un desafío para personas con ansiedad social son:
  • Participar en reuniones o eventos sociales, fiestas donde hay que interactuar con nuevas personas.
  • Llamar y hablar por teléfono.
  • Iniciar conversaciones con compañeros de trabajo o conocidos.
  • Comer o beber en público.
  • Realizar cualquier tipo de presentación en el colegio o en el trabajo.
  • Asistir a entrevistas de trabajo o citas importantes.
  • Hacer preguntas o pedir ayuda en tiendas o lugares públicos.

¿Cómo se mantiene?

El modelo que mantiene activa la ansiedad social incluye varios componentes interconectados:

  • Impresión de uno mismo, autoimagen y creencias: La forma en la que nos vemos a nosotros mismos y nuestras creencias sobre cómo nos perciben los demás pueden influir en nuestra ansiedad en situaciones sociales.
  • Pensamientos e imágenes automáticos distorsionados: Estos son pensamientos o imágenes que surgen de forma espontánea y que suelen ser negativos o autocríticos en contextos sociales.
  • Excesiva atención centrada en uno mismo: Esto puede aumentar la conciencia de cómo nos perciben los demás, intensificando la ansiedad.
  • Evitación y comportamientos de seguridad: Para manejar la ansiedad, las personas pueden evitar situaciones sociales o utilizar comportamientos de seguridad que a largo plazo perpetúan el ciclo de ansiedad.

 

Tratamientos Psicológicos para la ansiedad social

La Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) es el tratamiento psicológico con más respaldo para la ansiedad social. En la TCC, se trabaja en identificar y cambiar estos patrones de pensamiento y comportamiento que sostienen el problema.

Desde la Terapia de Aceptación y Compromiso, en vez de tratar de eliminar estos patrones, se promueve el identificar y comprender las distorsiones, observarlos con atención plena y  aceptarlos para aprender a gestionarlos. Esta terapia también ha mostrado ser efectiva para esta problemática.

Los psicólogos que utilizamos este enfoque integral tenemos como objetivo:

  • Identificación y aprendizaje de distorsiones cognitivas y creencias fundamentales perjudiciales, con técnicas de defusión para distanciarse de estos pensamientos y aceptarlos.
  • Experimentación con atención plena de comportamientos de evitación y seguridad en las conversaciones.
  • Gestión de emociones y sensaciones físicas incómodas.
  • Técnicas de retroalimentación a través de video y fotografía para corregir la autoimagen negativa.
  • Experimentos conductuales para probar creencias y suposiciones negativas específicas.
  • Técnicas de «búsqueda de evidencias» para entender lo que la gente piensa realmente.
  • Enfoque en la ansiedad anticipatoria y la rumiación posterior al evento.
  • Trabajo de memoria para procesar recuerdos de experiencias sociales traumáticas.

Los fármacos como los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS) pueden ofrecerse como un tratamiento complementario.

Similitudes y diferencias con el trastorno de personalidad evitativo

El Trastorno de Personalidad por Evitación (AVPD) se caracteriza por una evitación intensa y generalizada de las interacciones sociales, impulsada por un miedo profundo al rechazo y sentimientos de inadecuación personal.

Mientras que la ansiedad social generalmente se relaciona con el miedo a situaciones sociales específicas y puede variar en intensidad, el AVPD es más profundo y persistente, influenciando múltiples aspectos de la vida de una persona.

Además, el AVPD a menudo conlleva una imagen de sí mismo más profundamente negativa y una sensación de inadecuación que se extiende más allá de las situaciones sociales. 

Esto resulta en una evitación más generalizada de las relaciones interpersonales y una disminución en la calidad de vida, mostrando una tendencia a la autoexclusión y el aislamiento debido a su miedo persistente al rechazo.