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Perfeccionismo

Tratar de alcanzar nuestras metas y ambiciones puede ser gratificante y contribuir a nuestro desarrollo, pero también puede convertirse en un problema.

Si estableces estándares exigentes para ti mismo/a y tu autoestima depende de alcanzarlos, podrías estar lidiando con el perfeccionismo.  Por sí mismo, el perfeccionismo puede ser un problema serio, pero también puede contribuir a otras dificultades, como ansiedad, depresión y trastornos alimentarios. 

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¿Qué es el perfeccionismo?

A lo largo de la vida, establecemos estándares para nosotros mismos.

Algunos pueden parecer sencillos de alcanzar (“Necesito vestirme todos los días”), otros pueden ser bastante comunes (“Debo asegurarme de que mis hijos lleguen a la escuela a tiempo”), y otros pueden ser desafiantes (“Quiero jugar un deporte a nivel profesional”).

Los estándares desafiantes o exigentes pueden ser útiles. Trabajar duro para alcanzarlos puede darnos una sensación de estructura, motivación y propósito.

A esto le podemos llamar perfeccionismo ‘útil’, y nos puede llevar a conseguir metas. Aprender a tocar bien un instrumento, por ejemplo, requiere tiempo, paciencia, dedicación y compromiso. Los altos estándares y la búsqueda de la excelencia ciertamente pueden ayudar a los músicos a alcanzar este nivel de habilidad musical.

Los estándares altos se convierten en un problema cuando son irreales y tratar de alcanzarlos empeora las cosas para ti o para otras personas.

Pensar que tu autoestima depende de alcanzar estos estándares, a pesar de los problemas que crean, podría significar que te estás sometiendo a un perfeccionismo ‘no útil’ o a un ‘esfuerzo problemático’.

En situaciones como estas, el perfeccionismo puede causar mucho estrés y dificultar nuestro progreso.

Signos de perfeccionismo:

  • Tener estándares altos que son difíciles de alcanzar o mantener con el tiempo.
  • Criticarte duramente cuando no cumples tus estándares.
  • Temer al fracaso, o sentir que siempre fracasas.
  • Minusvalorar los logros que consideras menos que perfectos.
  • Evitar o posponer tareas donde hay riesgo de fracasar.
  • Sacrificar tus intereses, relaciones, o descanso para lograr tus metas.
  • Presionarte hasta sentirte con ánimo bajo y exhausto/a.
  • Juzgar tu autoestima principalmente en términos de tus logros en la vida.

Por otro lado, el perfeccionismo existe en un espectro.

El perfeccionismo útil puede ayudarte a lograr la excelencia en tu vida, mientras que el perfeccionismo no útil puede ser una carga que perjudica tu bienestar.



Perfeccionismo útil

Perfeccionismo no-útil

- Tienes estándares altos pero alcanzables. - Esforzarte por cumplirlos tiene consecuencias positivas. - Lograrlos se adapta a tu vida. - Tu autoestima se basa en muchas cosas diferentes.

- Tienes estándares extremadamente altos o poco realistas. - Esforzarte por cumplirlos tiene consecuencias negativas. - Tu vida gira en torno a alcanzarlos. - Tu autoestima se basa en cumplir con tus estándares.

¿Cómo se mantiene el perfeccionismo?

Uno de los modelos más respaldado sobre los factores que mantienen el perfeccionismo subraya que son los siguientes: 

  • Autoimponerse estándares imposibles.
  • Nunca estar satisfechos con nuestros logros.
  • Basar la autoestima en logros y «éxitos».

Cómo trabajar el perfeccionismo en terapia

La terapia cognitivo-conductual (TCC) tiene un gran respaldo científico en cuanto a tratar el perfeccionismo.

Existen algunas evidencias sobre que también puede ayudar a abordar problemas que a veces lo acompañan, como los trastornos alimentarios, la ansiedad o la depresión.

Los psicólogos que tratamos el perfeccionismo, una vez evaluada a la persona en su globalidad establecemos metas junto al paciente para trabajar de manera conjunta.

Algunos de los aspectos que abordamos son los siguientes:

  • Desarrollar una comprensión compartida de lo que mantiene tu perfeccionismo.
  • Aprender sobre factores que contribuyen al perfeccionismo, como los ‘mitos’ que pueden impulsarlo (por ejemplo, «Cuanto más duro trabajan las personas, mejor les va en la vida»).
  • Encontrar nuevas formas de sentirte bien contigo mismo/a al margen de esfuerzo y los logros.
  • Probar la precisión o utilidad de tus creencias perfeccionistas con experimentos conductuales.
  • Reducir los comportamientos que mantienen el perfeccionismo, como la verificación excesiva y la procrastinación.
  • Cambiar pensamientos y creencias no útiles vinculados a tu perfeccionismo, como formas de pensar de todo o nada (por ejemplo, «O soy exitosa o una fracasada»).
  • Autocriticarte menos y aprender a tratarte de manera más justa.
  • Desarrollar nuevas habilidades de afrontamiento para tu vida diaria, como la resolución de problemas y la gestión del tiempo.
  • Crear un plan que te ayude a mantener tu progreso y evitar retrocesos en el futuro.